miércoles, 7 de diciembre de 2016

INFORMES

La penumbra domina una enorme sala con forma de claustro, las enormes columnas que rodean el perímetro, están talladas en un estilo sobrecargado de figuras demoníacas y terribles batallas. Una imponente criatura con forma gargoide golpea con fuerza a diferentes criaturas, entre gritos de dolor. Está totalmente cubierta de sangre. Una puerta se abre y una delgada forma se escurre en la sala, sus dos penetrantes ojos observan atentamente, hasta que el castigador se calma tras su décima víctima.

- Ejem, Milord.-

- ¿Qué haces aquí secretario? Te dije que no me interrumpieras.-

- Lo lamento Milord, pero es importante, me temo que tenéis una reunión urgente…-

La cabeza de chacal del secretario esboza una ligerísima sonrisa, a penas perceptible,  abre la puerta al tiempo que tiende un lujoso trapo al Lord para que se limpie la sangre.

- Sala del Espejo Negro Milord.-

El enorme Nycaloth se estremece, se limpia la sangre siguiendo al secretario. Ambos siguen un gran pasillo custodiado en los flancos por grandes guardias Mezzoloth, quietos como estatuas. El secretario va abriendo y cerrando diferentes puertas, hasta que deja a su Señor ante una gran puerta negra, tallada con forma de cara demoníaca sonriente. El secretario busca en un abultado llavero, hasta dar con la llave adecuada, al abrir la puerta varios brillos verdosos escapan por todas las rendijas. Deja paso a su amo:

- Milord.-

Tras abrir la puerta el secretario desaparece discretamente. El enorme Nycaloth parece titubear antes de entrar, finalmente entra. Es una pequeña sala, sin a penas decoración, las paredes parecen enormemente gruesas, destaca al fondo un gran óvalo pulido de color absolutamente negro. Con cierto disgusto hinca una rodilla ante el óvalo, que al instante da un ligero brillo de color verdoso, enfermizo. La sala se oscurece aún más y se enfría hasta el punto de aparecer escarcha por las paredes. Una voz neutra, surge del óvalo.

- LORD GARGUS, AL FIN OS DIGNÁIS A ATENDERME.-

- Disculpad mi Señor, estaba…-

- ¡SILENCIO!- 

El enorme Nycaloth tiene que apoyar sus fuertes manos en el suelo, su negra sangre brota por todas partes de su cuerpo, como si cientos de cuchillas lo hubieran rozado.

- VUESTRO SECRETARIO YA ME HA DADO LOS INFORMES DEL DESASTROSO PLAN QUE LLEVÁSTEIS A CABO EN EL PLANO DE PANDORA, AHORA ESPERO UNA EXPLICACIÓN RAZONABLE ANTES DE QUE DECIDA VUESTRO DESTINO, ESE PLANO ES IMPORTANTE.-

- Milord…- Escupe sangre- todo marchaba bien, uno de los portales estaba casi listo para la invasión, los otros dos avanzaban en su construcción, pero irrumpieron tres mortales de gran poder, creo que eran ‘primos’ por la manera de hablar y actuar. Lograron destruir el portal casi terminado y entretuvieron a mis fuerzas. No sé cómo, lograron atraer hasta nuestro fuerte un enorme ejército de Navis, que destrozaron nuestra avanzadilla.-

Lord Gargus se estremece de dolor con cada palabra que surge del enorme óvalo negro y no deja de sangrar, su sangre humea en el suelo debido al frío de la sala.

-GARGUS NO ME GUSTAN LOS FRACASOS, PERO ERES UNO DE MIS MEJORES LUGARTENIENTES, Y POR LO QUE DICES PARECE ALGO TOTALMENTE IMPREVISTO, CONTINÚA.-

-Mi…Señor…era una humana con una espada sagrada, partía a mis soldados como mantequilla, había una elfa muy hábil con la espada y con la magia, una guerrero/mago de esos que ‘cantan con la espada’ diría yo. Y finalmente había un elfo de piel dorada y prominente mandíbula, ese dijo su nombre, no parecía temernos en absoluto, yo diría que ese  ha visto las guerras de la sangre, porque tenía mirada de loco…dijo que se llamaba Hook.-

- ¿HOOK?... ESE RIDÍCULO NOMBRE LO HE ESCUCHADO EN ALGUNA PARTE, ESTOY SEGURO. ¿PERO QUÉ NARICES HACÍAN TRES PRIMOS EN UN PLANO TAN ALEJADO DEL SUYO?-

Se hace un largo silencio, en el qué el óvalo continúa brillando, y el Nycaloth sigue sangrando.

- BUENO, PUEDES CONTINUAR CON TU MISERABLE EXISTENCIA UN POCO MÁS, PERO NO MÁS FALLOS. DEBO CONSULTAR MIS ARCHIVOS, ESE NOMBRE ME SUENA, AUNQUE NO RECUERDO DE QUÉ. EN CUANTO ENCUENTRE ALGUNA INFORMACIÓN OS MANDARÉ UN MENSAJE, QUIERO INVESTIGAR MÁS SOBRE ESTE ASUNTO, YA OS DARÉ MÁS INSTRUCCIONES.-

La luz verdosa se apaga lentamente en el gran óvalo que retoma su color negro. Toda la estancia está cubierta de escarcha que comienza a derretirse. Lord Gargus vomita sangre y se incorpora con un gran dolor, aún sangra por todas partes, aunque las pequeñas heridas se cierran rápidamente. Varios guardias Mezzoloth al otro lado de la puerta salen corriendo cuando escuchan los alaridos de su Señor, saben que si se quedan ahí cuando salga, alguno de ellos perecerá.

- Mortaless, me habéis causado muchas molestias y me las pagaréis, me debéis un plano y me lo voy a cobrar. Lord Hook ¿eh?...!Secretario!-

El Arcanaloth surge a su espalda como una sombra:

- Milord.-

- Búscame toda la información que puedas de ese tal Hook, todo lo que encuentres aunque te parezca nimio quiero saberlo. A partir de él busca a las otras dos, la hembra humana y la hembra elfo, tengo la sensación de que encontrarás algo pronto, si a nuestro Señor le sonaba ese nombre es que deben ser conocidos por algo. Quiero información y la quiero pronto.-

La cabeza de chacal esboza una sonrisa terrorífica:

- Descuidad Milord, ya estoy con ello, creo que tengo algunas pistas, tan sólo necesito un poco de tiempo.-

- Bien, pues date prisa, esos miserables mortales se han atrevido a ofendernos y dejarnos en ridículo, y Lord Gargus no hace el ridículo nunca, quiero enseñarles lo que significa ofender a un Yugoloth.-

- Por supuesto Milord, deben pagar por sus execrables crímenes.-

- Vuelvo a la sala de recreo, aún necesito machacar algunos cuerpos con mis propias manos, envíame algunos esclavos, y de los que sangren mucho.-


- En seguida Milord.-

domingo, 31 de enero de 2016

CLAN BLACKTULIP en Cormanthor

Clan Blacktulip en el reino de Cormanthor (año -1075 DR)

Raza: Ar’Tel’Quessir (elfos dorados)
Escudo: Flor Negra
Clasificación: Nobleza menor
Feudo: Blackoak Castle (Elven Court)
Dirigente: Arthuanur Blacktulip
Ingresos e Intereses: Rentas de sus posesiones e intentos comerciales sin demasiado exito
Origen: Shandeel Othreier y posteriormente (-10.100DR en adelante) Cormanthor

Historia: La familia Blacktulip era una familia noble menor de elfos dorados originaria del reino elfo de Shandeel Othreier (situado al norte del Amm actual), en el cual llevaba residiendo desde incluso antes de la fundación del reino. 
Dada su escasa importancia – y a que eran elfos dorados –, logró sobrevivir a la invasión que este reino sufrió por parte del reino de Aryvandaal en el año -10.600DR, durante la Tercera Guerra de la Corona, y a las purgas de sus clases dirigentes por parte de agentes de los Vyshaan.
Sin embargo, como se habían opuesto políticamente a la anexión, el dirigente del clan fue asesinado y la familia fue despojada de sus dominios y exiliada a vivir a los confines del reino.
Curiosamente fue este hecho el que probablemente ayudó a sobrevivir a algunos de sus miembros cuando los elfos oscuros del reino de Illythrii arrasaron por completo la tierra de Shandeel durante la Cuarta Guerra de la Corona, en el -10.100DR. La mayor parte de los supervivientes Blacktulip huyeron hacia el este con algunas de sus riquezas y criados, refugiándose en los bosques de Cormanthor. Allí, dados sus títulos - y las modestas riquezas con las que habían huido - volvieron a ganar el rango de nobleza menor. Se asentaron en la capital del reino (Elven Court), comprando una vieja y pequeña mansión-fortaleza en uno de los rincones menos favorecidos de la capital.

La familia se vio involucrada en las intrigas entre clanes del reino de Cormanthor, las cuales le impidieron progresar en demasía en importancia y riquezas, y le hicieron ganarse poderosos enemigos políticos.
 Durante el proceso de forja de las Moonblade en Myth Drannor la familia Blacktulip fue otorgada con una de estas espadas. El hecho de que esta insignificante familia fuese incluida en el programa de creación de Moonblades es una incógnita. Probablemente fue por ser uno de los pocos clanes nobles procedente de Shandeel que sobrevivieron, y por contar así con familias nobles procedentes de todos los reinos élficos.

Rol: El clan Blacktulip es una familia que sigue los viejos parámetros de la nobleza elfa dorada. Serios, solemnes, arrogantes, despectivos o condescendientes ante los que consideran sus inferiores (virtualmente todo el mundo), conscientes constantemente de su posición social, e interesados ante todo en mejorar la posición de poder y económica de su familia y sus miembros; también muestran una marcada tendencia a conductas obsesivas. Lucirianna es el máximo exponente de esta política, pero la mayor parte de los miembros del clan la siguen igualmente de corazón (si bien no con tanta energía).




martes, 26 de enero de 2016

EL REGRESO

Un castillo engalanado, todo está limpio y pulcro, los pendones ondean por toda la muralla, dos filas de caballeros aguardan con sus mejores galas y a caballo formando un pasillo frente a las enormes puertas. Un vigía grita:

- ¡Jinetes, La dama Aura vuelve con nosotros!-

Todos los hombres se preparan, para rendir honores a la fundadora de la Orden y a la que consideran su ejemplo y Elegida de Tyr.

Aura cabalga con calma, junto a su amado Sir Percivale y sus inseparables aliados, Lady Eliara, Lord Hook, Sir Timothy Lander, y un reducido grupo de caballeros de la Orden que los escoltan. A su llegada las trompetas y cuernos resuenan por todas las colinas dando la bienvenida. Lady Stronghand en su humildad parece avergonzada, se ruboriza ligeramente bajo el Yelmo, pero avanza con determinación. Los caballeros forman un túnel con sus lanzas en señal de respeto y devoción, conforme los jinetes pasan bajo las lanzas, los caballeros saludan:

- Lady Aura, Lady Stronghand, Mi señora, es un honor, me alegra veros de nuevo Milady, etc...-

Aura sonríe a todos, parece sobrepasada, está claro que no le gusta que la idolatren, aunque si le gusta el respeto y las buenas formas. Esa noche se celebra un gran banquete en honor de Aura Stronghand, su amigo el elfo loco, al que llaman Lord Hook, narra increíbles historias, hasta que se emborracha, rompe parte del mobiliario y por poco se pelea con varios caballeros, gracias a la mediación de Aura se evita que se organice un pequeño torneo nocturno, en el que varios caballeros ofendidos querían medir sus lanzas con el impertinente elfo. Su amado Sir Percivale no se separa de ella ni un segundo, atendiendo con amabilidad a todos los que se acercan, y manteniéndose en un discreto segundo plano, gracias a él logra un respiro, que obviamente necesita, un descanso. Sir Timothy charla animadamente con varios caballeros y sacerdotes, mientras da buena cuenta de un enorme asado, y curiosamente procura mantenerse alejado de Lady Eliara, cada vez que se le acerca pone tontas excusas para alejarse, parece algo nervioso cada vez que la bella elfa se le acerca.

A la mañana siguiente Aura se dirige a la modesta herrería con un gran fardo, allí se encuentra con una extraña imagen, Uther el muchacho la saluda con cariño, la herrería está llena de mandobles,  hay grandes espadas por todas partes, y el maestro herrero de la Orden tiene cara de derrota:

- Milady el muchacho está obsesionado, es bueno, pero lleva meses haciendo mandobles, no sé que vamos a hacer con tantas espadas de dos manos...-

- No te preocupes, necesita practicar, seguro que va por tipos de armas, ahora mandobles, seguro que en unos meses le da por hacer mazas o cualquier otra cosa. Discúlpanos un momento, tengo que hablar con Uther a solas.-

- Por supuesto Mi Señora.-

El maestro herrero sale de la pequeña herrería, una buena excusa para buscar algo fuerte que beber.

- Mi señora Aura, que alegría veros sana y salva, llegan tantos y tan terribles rumores sobre vuestro paradero.-

Un enorme perro de guerra mira a la recién llegada, esbozando una sonrisa, algo alarmante, los perros no sonríen...

- Uther, me alegra verte, me han dicho que das grandes progresos. No debes preocuparte, estaba en misiones importantes para nuestra Fe. Veo que estás algo obsesionado con las espadas de dos manos.-

- Si, he estado practicando, he tenido unos sueños extraños, un maestro enano muy anciano me enseñaba un montón de cosas sobre la forja de armas, es curioso Milady, porque recuerdo todo lo que me enseñaba, es como si lo hubiera grabado en mi mente...-

Aura observa al muchacho con atención, con una ligera sonrisa, por primera vez repara en que tiene algo especial, dentro de la inocencia de su juventud, emana un aura extraño, de rectitud y bondad, está claro que Tyr le favorece por algo que no llega a comprender.

- Bueno, te he traído unas cosas, se me ha ordenado que te las entregara, aún no tengo muy claro por qué, ni para qué, pero aquí las tienes...-

El muchacho desenvuelve con cuidado el gran paquete, para encontrarse unos grandes fragmentos de lo que debió ser una gran espada, junto con un pequeño saquito con unas gemas de un azul profundo, y otros extraños componentes.

- ¡Oh! Estupendo, y que curioso...-

- ¿Qué es curioso Uther?-

- Pues que el anciano enano me dio un montón de instrucciones para forjar, justamente con todas estas cosas que me habéis traído. ¿Sabéis qué? me pondré a trabajar ahora mismo...-

Aura mira de nuevo al muchacho, con mucha curiosidad, pero le alegra que quiera trabajar en algo. Piensa: - Mi Señor no sé en que estaréis pensando, pero he hecho lo que me solicitasteis.- Aura deja al muchacho, que ya está encendiendo la forja y preparando un gran martillo.

A partir de ese día la forja no para, continuamente se escuchan fuertes martillazos, y los caballeros se alarman, por las noches salen potentes fogonazos de la herrería. El maestro herrero dice que no piensa entrar ahí hasta que el muchacho termine. Pasan días, semanas y meses, todos los caballeros tienen jaquecas constantes, continuamente se escuchan los martillazos. Se extienden rumores por el castillo, algunos dicen que el muchacho a enloquecido, pues se le oye hablar dentro de la herrería a solas. Otros dicen que los dioses le han bendecido, otros que es un patoso y repite una y otra vez sus intentos de forjar algo. En algo está la mayoría de acuerdo, en que hay que patrullar más y durante más tiempo, el ruido ensordecedor del martillo en la forja se ha vuelto insoportable, y para colmo por las noches los fogonazos, que hacen que los caballos se asusten y los perros ladren enloquecidos. Tras unos meses y cuando varios caballeros se están planteando dejar la Orden y otros a punto de volverse locos, los martillos y fogonazos paran de pronto, la paz vuelve a la orden.

- Milady el muchacho Uther solicita veros en la capilla.-

- ¿Y eso? que raro, bueno, veamos que quiere.-

- Milady, el muchacho me habló con una extraña voz y sus ojos estaban en blanco, dijo que debíais ir a la capilla en pureza, con una túnica blanca, descalza y con el símbolo de nuestro señor Tyr.-

Aura pone una de sus caras de suma extrañeza, - ¿lo habrá poseído algún enemigo? esto es muy extraño, pero Mi Señor dijo que escuchara al muchacho, en fin, le haremos caso.-

Aura Stronghand se dirige a la capilla, vestida con una sencilla túnica blanca, descalza y con el símbolo de Tyr. Muchos guardias bajan la mirada, otros no pueden evitar seguir con la mirada semejante belleza. Dos guardias de honor abren las puertas de la capilla, todos los personajes de mayor importancia de la Orden están presentes con sus mejores galas, en el altar esta Uther sonriente, junto a su enorme perro y Karelia, que extrañamente sonríe, Aura es la primera vez que la ve sonreír, habla con su impresionante voz:

- ¿Lady Stronghand, sois una devota sierva de nuestro señor Tyr?-

- Si.-

- Pues avanzad.-

Todos los caballeros miran con admiración, hay un Deva junto al altar, todos están en pie.

Uther inca una rodilla en el suelo, y en un gran cojín de terciopelo levanta una enorme espada de dos manos, es de una calidad excepcional, con brillos de plata, dos cabezas de dragón en la empuñadura y varios topacios oscuros incrustados. Tiene unas runas grabadas a lo largo de toda la hoja, donde se aprecia el símbolo de Tyr y los sucesivos nombres de la espada: Justicia, Favor de Tyr, La espada de Aura Stronghand, Filo de Asgard.

Karelia vuelve a hablar con voz solemne:

- El muchacho ha trabajado duro para haceros un arma digna Lady Stronghand, tomadla, y llevadla con honor, nuestro Señor Tyr os mira con agrado.-

Se escuchan vítores por la capilla, todos los caballeros golpean con sus lanzas el suelo, al tiempo que corean:

- ¡Stronghand, Stronghand, Stronghand!-


Aura toma la espada, es sorprendentemente ligera para ser un mandoble, siente una sensación de calor y dicha, todos ven el fuerte aura de poder que envuelve a la mujer al empuñar la espada. La capilla queda en mudo silencio de admiración.

jueves, 22 de octubre de 2015

LA BÚSQUEDA COMIENZA

Un enorme salón, ricamente decorado, tanto que está sobrecargado de muebles, divanes, y obras de arte. Varias figuras están de pie, algunas sentadas, todas parecen nerviosas. Unas enormes puertas se abren, y un elegante mayordomo anuncia una visita esperada:

- Milords, Miladys, Tindarell de la casa Aelorothi acompañado de su sobrino, el noble Mirthal.-

Dos elfos elegantes y con aire marcial entran en la sala, ambos llevan un paso de soldado. Saludan a los presentes con cortesía. Los presentes devuelven el saludo con la misma cortesía, ofrecen un frugal ágape, y entran en materia con rapidez, habla un elfo rubio, vestido de manera sobrecargada, con ricas ropas y muchísimas joyas:

- Señores, es un honor tenerlos en nuestra casa, menos mal que han llegado, por favor siéntense.-

Tindarell responde sin muchos miramientos:

- No se preocupe Milord, estamos bien como estamos, por favor cuéntenos qué le ocurre al noble clan de los Roseruby para llamarnos con tanta urgencia.-

- Verán, nuestra pequeña ha desaparecido, hemos hecho algunas indagaciones, y no la hemos encontrado por la ciudad, hemos mandado algunos agentes por la isla a ver si estuviera oculta en algún lugar, o hubiera decidido visitar alguno de los lugares sagrados, pero tenemos sospechas de que ha podido huir hacia el continente, aunque intentó disimularlo, estoy seguro de que no estaba contenta con su compromiso concertado. Lo último que sabemos es que se disponía a estudiar magia en Taltempla, pero parece que nunca llegó a la ciudad.-

- Vaya, eso suena terrible Milord, espero que la encuentren pronto, seguro que andará por la Isla, queriendo vivir alguna aventura, sin faltar al respeto de los suyos, es conocido que en el clan de los Amarillis hay cierto gusto por...viajar.-

Otro elfo reposa en un cómodo diván, es tan rubio que su pelo parece blanco, y sonríe:

- Ves hermano, ya te lo dije, la muchacha necesita viajar un poco y despejar la mente, tantos años metida en esta Isla...eso puede volver loco a cualquiera.-

- Elandoor, no creo que seas el más indicado para juzgar este asunto, tu siempre andas metiendo ideas alocadas a todos los niños del clan, además mi hija siempre ha sido tu debilidad, ¿no sabrás algo verdad?-

- ¿Yo? qué Corellon me maldiga, no sé nada hermano, reconozco que tu hija es mi sobrina predilecta, pero no se nada de dónde puede estar, yo soy el tío ¿recuerdas? la educación es cosa tuya, yo estoy para dar caprichos...-

- Vale, vale, estoy muy preocupado Lord Tindarell, hemos contactado con ustedes, por la gran reputación del clan Aelorothi, intachables en todo y quisiéramos pedirles ayuda en este momento de necesidad.-

- Por supuesto Milord, podéis contar con nuestra casa para lo que sea necesario, aquí, les presento a mi sobrino Mirthal.-

- Es un honor, la verdad es que la reputación de vuestro sobrino le precede allá por donde va.-

Un elegante elfo dorado, pica tacones y se cuadra.

- El honor es mío Milord, en cuanto a la fama, exageraciones sin duda.-

Una elfa irrumpe en la conversación, es joven y mira a Mirthal con ojos lujuriosos:

- ¡Oh! cuanta humildad, Lord Mirthal sois conocido por toda la ciudad, y dicen que muchos elfos jóvenes os han jurado eterna venganza por traerlos de vuelta a Evermeet.-

- Milady, he traído a algunos descarriados a la Isla, eso es cierto, pero sólo cumpliendo mi deber, y velando por su seguridad.-

El nervioso padre le mira con esperanza:

- Bien, bien, Lord Mirthal, en ese caso ¿podrá nuestra familia confiar este asunto en vuestras discretas manos?-

- Milord, como caballero os prometo que haré todo lo que esté en mi mano para traeros a vuestra hija sana y salva.-

Varios gestos de aprobación recorren la sala, parece que ambos clanes llegan a una serie de acuerdos. Tan solo Elandoor en su diván no parece muy contento con todo el asunto, y se disculpa para salir de la sala con ciertas prisas.

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Un elegante velero atraca en un enorme puerto, acaba de alcanzar la ciudad de los Esplendores tras varias semanas de viaje, comienzan a bajar varios elfos, y por una rampa baja con solemnidad un caballero en su montura, ambos deslumbran por su porte y elegancia aunque parecen sacados de tiempos remotos, se paran justo al tocar tierra, el caballero mira a una joven elfa que registra la descarga de mercancías con atención.

- Buenos días Milady, afortunadamente hemos llegado finalmente.-

- Si Milord, así es, los vientos nos fueron propicios.-

- He oído que sois una vieja amiga de Elvendrana Roseruby, ¿es cierto?-

La joven elfa parece algo agitada ante una pregunta que no esperaba.

- Er...si, somos amigas desde niñas, ¿por qué? ¿le ha ocurrido algo?-


La impresionante montura mira al caballero, entrecerrando los ojos.

- Jovencita, lo habéis hecho bastante bien, pero se nota un ligerísimo titubeo en vuestra voz, que me dice que intentáis ocultarme algo, os ruego que me digáis la verdad, su familia está muy preocupada por ella. ¿Debo añadir que el clan Roseruby es enormemente rico y podría haceros la vida muy complicada?-

- Veréis yo...(cara de miedo).-

El impresionante caballo de un color gris plateado, gira su cabeza hacia a ella, y habla:

- No tenemos mucho tiempo jovencita, así que si no te importa...-

- Vamos 'Viento de Plata' no hay necesidad de intimidar con malos modos, esta muchacha nos dirá lo que sabe de buena gana ¿verdad?-

- Milord, se embarcó hace unas semanas, bajo el nombre de Elifana, la colé como un grumete, eso es todo lo que sé, desembarcó en esta misma ciudad y no he vuelto a tener noticias, espero que esté bien, es mi amiga...-

- Por tu bien espero que así sea, gracias. Si la ves debes intentar retenerla, y rompe esta pequeña vara, así sabré que está contigo. ¿Queda claro?.-

- Como un manantial de Evermeet.-

El imponente elfo gira a su corcel y avanza con paso tranquilo por la ciudad, llama la atención en exceso, su corcel se gira de nuevo hacia él, a medida que avanzan:

- ¿Qué le pasa a esta especie subdesarrollada? ¿Nunca ha visto un caballero?-

- No creo amigo, esta especie, ya sabes, no es la primera vez que nos toca viajar por aquí...-

- Si Mirthal, pero no me acostumbro, son ruidosos, huelen mal, y lo que más me molesta es que me comparen con sus molestos caballos.-

- No te preocupes, será un viaje corto.-

La brillante figura se pierde por una enorme avenida de Waterdeep, de vez en cuando aparta a algún curioso con un suave golpe de su lanza.

martes, 18 de agosto de 2015

Guerreros del Mar Interior: IV Centuria, II Manipulo, V Cohorte de la Legión XIII Rapax


La IV Centuria, II Manipulo, V Cohorte de la Legión XIII "Rapax" de Empirea

Legión penal
Tipo: Tropas regulares penales veteranas empireanas (guerreros nivel 2-3)
Clases de Tropas: Infantería media/ligera empireana (Hastati)
Escudo: Escorpión sobre fondo verde.
Origen: Empirea, reclutados en todo el imperio.

La XIII Legión “Rapax” es una legión del tipo consular que se nutre de soldados condenados a lo largo y ancho de toda Empirea ya sea entre ciudadanos o mercenarios al servicio del Imperio; es una legión penal, y una de las unidades de peor fama de todo Empirea.
Aunque eficiente y letal en el campo de batalla, la Rapax es un engorro para la reputación del Ejército Empireano, y por buenos motivos ya que el sobrenombre de “Rapax” no le fue otorgado por nada. Incluso entre los fríos Empireanos es considerada despiadada, sanguinaria, cruel y rapaz. Para esta legión ninguna táctica es deshonrosa si permite la victoria, y después de la victoria siguen los saqueos y los botines, puesto que la finalidad última de la guerra son los beneficios; así de sencillo.
La historia de la Rapax es una larga serie de matanzas, saqueos y actos despreciables y llenos de ejemplos de conductas deshonrosas. Uno de los más engorrosos fue cuando la ciudad Hymeria de Aglabrio se rindió al ejército empireano que la sitiaba y negoció los términos de la rendición. La XIII, que formaba parte del ejército sitiador, ignoró estos acuerdos y entró en la ciudad a saco; durante toda una noche saqueo, destrozó y violó la ciudad y a sus ciudadanos, hasta que otras unidades lograron contener su violencia.
La legión también se ha amotinado varias veces a lo largo de su historia, y ha sufrido numerosos castigos, entre ellos - en al menos tres ocasiones - una Decimatio de la legión. En otra ocasión, un airado pro-consul ordenó a una centuria pretoriana a su cargo el aniquilar por completo a un manipulo de la XIII especialmente rebelde, como lección a toda la XIII.
Como la legión se considera una vergüenza para la reputación de Empirea pero aún es un activo útil, se ha decidido no disolver la legión, pero por seguridad no suele operar en su conjunto y por tanto la Rapax ha sido dividida en pequeñas unidades (generalmente cohortes, pero en ocasiones incluso centurias) las cuales han sido enviadas por separado a diversos frentes – generalmente los peores y más peligrosos – en los cuales se las emplea para aterrorizar y destruir al oponente, pero de una forma más controlada que si actuase la legión en su conjunto.
La mayor parte de unidades de la XIII han sido enviados al Limes Septentrionalis, para luchar contra los feroces Keltoi o los organizados Thrax, mediante turbias operaciones negras e incursiones. Sin embargo varias unidades han sido enviadas a otros lugares.

La IV Centuria del II Manipulo de la V Cohorte es una de esas unidades destinadas lejos de la actual base de operaciones de la XIII. Oficialmente se encuentra en una extendía misión de reconocimiento e incursión en las peligrosos Montes Taurianos, y no se espera que vuelva a sus cuarteles de Limia Minor en meses – si es que vuelve siquiera –. Sin embargo, la realidad es que un ambicioso senador ha arreglado su traslado en secreto a las lejanas tierras de Kadesh, aparentemente con el objetivo de sembrar el caos en el país y abrir las puertas a una posible intervención Empireana.
Es muy probable que dicho traslado no haya sido siquiera autorizado por el Senado Empireano y se trate de una maniobra particular de ese senador, aunque en las turbias políticas del Senado Empireano uno nunca puede estar seguro de nada sin comprobar las actas del Senado detenidamente.

Como la mayor parte de la Legión Rapax, esta unidad está compuesta por soldados regulares medios/ligeros del tipo Hastatii, entrenados para combatir en formación cerrada en las líneas frontales e intermedias de una línea de batalla de legión, pero también de desarrollar formaciones más abiertas o incluso combates sin formación en plan escaramucero. Los soldados están equipados con ligeros escudos de madera laminada, más pequeños y ligeros que los escudos del tipo scutum empleados por otras legiones Empireanos. Cada soldado está equipado con una gastada túnica de malla ligera del tipo Lorica Hamata o una coraza de cuero reforzada con placas de bronce; en el caso de los oficiales puede tratarse de una coraza de escamas de bronce. Su armamento se compone de las letales lanzas del tipo Pilum y espadas cortas y dagas, aunque algunos soldados veteranos también poseen armas personales más exóticas, generalmente trofeos de guerra. Los únicos adornos que llevan los soldados son el símbolo de la unidad en el escudo y si acaso penachos en lo alto de sus sencillos yelmos de bronce. Casi ninguno lleva condecoración alguna.

Pese a nutrirse de la hez de las legiones empireanas y aglutinar en sus filas a los peores legionarios condenados y sancionados (generalmente por robo, asesinato, amotinamiento y delitos similares), son tropas veteranas, y son capaces de luchar con la disciplina y la sangre fría que caracteriza a las Legiones. Favorecen el combate cuerpo a cuerpo y las técnicas de choque frontal, pero los Rapax sacan igualmente provecho de las emboscadas, golpes de mano y ataques sorpresa que otras legiones desprecian por poco honrosas.
La Rapax no posee ninguna de las idiosincrasias o particularidades regionales de otras legiones Empireanas ya que sus miembros no han sido reclutados en una región en particular del imperio, pudiendo provenir sus legionarios de cualquier otra unidad y por tanto región de Empirea. Los legionarios rara vez sienten una especial camaradería por sus compañeros, pensado más en su pellejo y beneficio que en el bienestar de estos. Esta es probablemente la mayor debilidad de la unidad, junto con su notoria avidez de botín. Como se trata de tropas prescindibles, la XIII Rapax nunca ha recibido ropas de primera o armaduras y armas especialmente ornamentadas, y el mantenimiento de las recibidas suele estar bajo mínimos, de modo que a diferencia de otras legiones, el típico soldado de la Rapax posee un aspecto desaliñado y más parece un bandido o mercenario venido a menos que un legionario de Empirea.

La IV Centuria del II Manipulo de la V Cohorte está dirigida por el Centurión Decimus Appuleius, un veterano centurión perteneciente a una familia de la II Clase que ha servido en las legiones durante más de cinco generaciones.
Decimus Appuleius fue condenado a servir en la Rapax tras un oscuro incidente que implicó la pérdida de casi una centuria de la legión IX y una agresión a un presuntuoso pero influyente tribuno. La familia del tribuno se las arreglo para que Decimus Appuleius fuese juzgado como responsable de la pérdida de la tropa, de cobardía en el campo de batalla y de agresión a un oficial superior. Faltos de oficiales expertos, el tribunal militar decidió imponer la pena de servicios en la XIII Rapax en lugar de la muerte por crucifixión o decapitación, de modo que el centurión salvó la vida pero quedó deshonrado y prisionero en un infierno de legión, del cual es muy difícil salir salvo mediante la muerte en servicio o la redención por algún acto excepcionalmente heroico.

Desde su toma de mando de la IV Centuria, Decimus Appuleius la ha convertido en una eficiente máquina militar, donde se obedecen sus órdenes sin chistar y, si bien no se le ama, al menos si se le respeta y se le teme. Muchos de sus soldados le son completamente fieles, puesto que ven que a diferencia de otros oficiales de la XIII para él sus soldados no son meramente carne de cañón, si no sus subordinados de los cuales él es el responsable. Otros miembros de su centuria no le son tan fieles, pero le temen demasiado como para desobedecerle.



La IV Centuria del II Manipulo de la V Cohorte de la XIII Legión Rapax es una fría y eficiente máquina militar caracterizada por su crueldad y el poco valor que otorgan a la vida ajena. Son capaces de los peores crímenes o las más crueles matanzas con tal de terminar rápido su misión u obtener un buen botín.



viernes, 7 de agosto de 2015

Guerreros del Mar Interior: Los Escudos de Hilae


Los Escudos de Hilae

Compañía mercenaria
Tipo: Mercenarios veteranos helénicos (Guerreros nivel 2-4)
Clase de Tropas: infantería pesada, con apoyo de lanzadores de proyectiles y alguna caballería media
Escudo: El símbolo preferido es una representación de Nemesis como la diosa alada sujetando un reloj de arena, pero muchos soldados pintan en sus escudos sus emblemas personales o de sus familias, o sencillamente los dioses, criaturas o monstruos favoritos o que estimen que más miedo causan a sus oponentes.
Origen: Arkadia Occidental. Ciudad-Estado de Hilae.

Los Escudos de Hilae es una infame compañía mercenaria helénica notoria por sus brutales métodos y falta de escrúpulos a la hora de aceptar contratos y ejecutar sus misiones. Mientras la paga sea buena, los Escudos aceptarán cualquier tipo de contrato, independientemente de su legalidad, moralidad o de lo que dicho contrato requiera hacer.
Hasta ahí, esta unidad no se diferencia de muchas otras compañías mercenarias que pululan por el Mar Interior; es en la forma de ejecutar los contratos donde su oscuro carácter es más apreciable: los Escudos realizan sus trabajillos siguiendo la doctrina del “daño máximo” y “no dejar ningún enemigo vivo detrás” y eso incluye tanto a enemigos como peligros o riesgos potenciales. También recurren a métodos violentos para intimidar a sus enemigos o pacificar un área, incluyendo la tortura, las ejecuciones ejemplares, mutilaciones y destrucciones masivas de propiedades. Cualquier método es bueno para alcanzar sus objetivos, y los métodos más simples y violentos suelen ser los que mejor resultado dan, a ojos de esta unidad.
Sin embargo estas atroces actividades se realizan no con la pasión de un exaltado bárbaro sediento de sangre, o la de un violento saqueador ávido de botín, si no con frialdad y eficiencia militar. La destrucción y la tortura no son un placer, si no una herramienta más en la ejecución de una misión.

A lo largo de su historia los Escudos de Hilae han dejado a su paso una larga lista de torturas, crímenes y ejecuciones, destrucción de pueblos, incendios de cosechas, matanzas de ganado y otras atrocidades. Su reputación les ha hecho ganarse el sobrenombre de “Los favoritos de Nemesis” y su presencia no son bien recibida en muchos países; no obstante, siempre hay alguien dispuesto a contratar a esta eficiente unidad para algún trabajo difícil y que requiera pocos escrúpulos, de modo que, aún contando con sus elevados precios, el trabajo no les falta. Además, como buenos helénicos, están dispuestos a viajar lejos si la recompensa es jugosa.

Los Escudos de Hilae está principalmente compuesto por soldados de infantería pesada del tipo hoplita intermedio, equipados con los clásicos enormes escudos de bronce del tipo hoplon pero acorazados con armaduras intermedias tales como armaduras de lino reforzadas, armaduras de escamas o petos de bronce. Su armamento se compone de lanzas largas dory, espadas cortas xiphos o falchiones del tipo makhaira o kopis.
Los Escudos también cuentan con algunos soldados de apoyo a los hoplitas. Entre ellos soldados lanzadores de proyectiles, principalmente honderos. También han utilizado algunos soldados equipados con gastraphetes (un tipo de ballesta pesada) si preveían labores de asedio o toma de fortalezas. Ocasionalmente también emplean un puñado de soldados de infantería ligera (sobre todo jabalineros), y un reducido numero de jinetes hipeiis que actúan principalmente como correos o exploradores.
Los Escudos son poco sutiles en sus combates, y prefieren cargar con sus hoplitas en un brutal choque frontal, mientras los lanzadores de proyectiles e infantería ligera (si disponen de ellos) debilitan al oponente antes de que los hoplitas lleguen al cuerpo a cuerpo. La poca caballería que poseen se reserva para tareas de exploración, enlace, o para perseguir a enemigos en retirada, aunque algunos de los impetuosos hipeiis son conocidos por no aguardar la señal de ataque y cargar por su cuenta a algún enemigo que consideren digno de su atención.
El tamaño de los Escudos ha variado mucho a lo largo de los tiempos y según sus fortunas y contratos, pudiendo contar desde unas pocas decenas de soldados hasta casi dos centenares. Hoy en día se adaptan a la misión para la cual son contratados y en general cuentan con un núcleo de unos 30-50 hoplitas permanentes, más algunos soldados lanzadores y de caballería, y contratan más mercenarios si el trabajo lo requiere.

Los Escudos de Hilae están actualmente dirigidos por el Comandante Leónidas, un experto mercenario, afamado guerrero, y con mucha experiencia y un gran sentido táctico, pero despiadado y brutal en sus métodos. Leónidas lleva dirigiendo los Escudos desde hace unos ocho años, y desde entonces los métodos despiadados de estos mercenarios se han hecho el día a día de la unidad, regando de sangre los lugares que la unidad ha visitado.

Los Escudos de Hilae, como su nombre indica, proceden de la pequeña ciudad de Hilae, en la costa de Arkadia Occidental. Esta brutal ciudad es conocida por los múltiples conflictos en los que se ha visto envuelta contra ciudades rivales helénicas o contra la población no-helénica del interior del país. Estos conflictos han creado una sociedad militarista similar a la de Laconpolis y brutal y falta de escrúpulos en su modo de hacer la guerra, y estas tendencias se han extrapolado a la cultura de Hilae, en la cual la vida posee poco valor. En las calles de Hilae las agresiones y los asesinatos son comunes, causados por robos, rencillas o ajustes de cuenta. La ciudad está empobrecida por unos gastos militares desbocados, y sus habitantes, agobiados a impuestos y muy a menudo desesperados, se contratan fácilmente como mercenarios o recurren al bandidaje y la piratería con tal de huir de la miseria. 


Los Escudos de Hilae están compuestos por fríos y despiadados mercenarios para los cuales la destrucción y el asesinato no son si no un medio más para cumplir un contrato.


sábado, 27 de junio de 2015

Oscuras correspondencias


Cuando los héroes del ejército de Anhuratis de Arish acabaron con los cultistas de la Mano Roja en la ciudad de Urgasai, encontraron la siguiente misiva en posesión de su líder Asgur:

Que el muy noble Señor Rojo, defensor de la luz, destructor del caos, señor de la furia y príncipe de las Grandes Tierras Rojas os guarde.

Noble iniciado, nuestro corazón se llena de gozo al oír sobre los éxitos de los Hijos Rojos en las tierras del interior y más aún que nuestro poderoso señor nos haya favorecido con un nuevo profeta bendecido con sus miles de dones. Confío en que vos, como iniciado del Señor, sepáis encauzar su sabiduría hacia los objetivos del gran dios.
Hemos oído que sus designios son múltiples y sus herramientas miles y procedentes de lejanas y extrañas tierras y no diré más al respecto porque los traidores y los delatores abundan; pero no temáis, los Acólitos del Aspid silenciaremos a aquellos que saben demasiado y podrían delatar nuestros secretos. Gracias a nuestra habilidad, esos traidores solo hablarán a los gusanos.

Oh, gran acolito, ¡apresuraros! Durante muchos años hemos tenido que soportar a extranjeros gobernando nuestras acciones, extorsionando nuestros pueblos a base de execrables impuestos, y prohibiendo nuestras sagradas ceremonias.
Ha llegado el momento de que los verdaderos hijos de Kadesh tomen las riendas de su destino y que, al igual que nuestros antepasados, vuelvan al seno de la auténtica fe. La fe que los antiguos príncipes conquistadores Maryannu adoptaron tras ver la luz y el poder del señor de los amplios espacios, y que les permitieron dominar todo el mundo. En esta ocasión, no serán los Maryannu los que conquisten el mundo, si no solo nosotros, sus humildes herederos; humildes pero destinados a eclipsar sus conquistas siguiendo la verdadera fe.

Oh, grandioso; la gente del interior del país, la más cercana a los dominios de nuestro señor es la que se ha mantenido más pura en la creencia del Señor Rojo, ya que la mayor parte de nuestros vecinos adoran a venales dioses extranjeros o, peor aún, a demonios disfrazados de dioses que lo único que fomentan es el caos y el desorden. Señor, venid pronto a rescatarnos y no temáis, puesto que los herejes son débiles y habrán de caer ante la gloria del Señor Rojo y de sus hijos, los únicos que nos salvarán del caos, la anarquía y los demonios del caos.

Apresuraos pues, o Iniciado. Persuadid al Profeta Velado para que lance a sus miles de hijos sobre las tierras de la costa.
Los verdaderos hijos de Kadesh os estarán esperando y os ayudaran a traer la luz al descreído y al impuro. Los soldados estarán ciegos a vuestro paso, los perros serán silenciados para que no ladren ante vuestra presencia, las puertas se abrirán a vuestro paso, los muros serán franqueados por cuerdas en la noche, y de ese modo los príncipes usurpadores se encontraran tirados de bruces en el arroyo.
Así está escrito que pasará para garantizar vuestro éxito. Quedamos pocos, pero los suficientes para poder contemplar la gloria de vuestras diez mil hogueras cuando bajéis de los yermos montes para reclamar para nuestro señor y su Pueblo las fértiles llanuras costeras.
Que tal día se apresure.

Vuestro ahora y siempre, los acólitos del Aspid, miembros de las Manos Rojas y servidores del señor del poder y la furia, aquel de los mil nombres, El verdadero Hijo del Creador, favorecido por el divino monarca, auténtico heredero de la creación y defensor de la luz frente al caos.


Firma el sello de un aspid negro rodeando un cedro.