domingo, 17 de noviembre de 2024

Peligros del Mar Interior II: Meniope (la escanciadora de locura)

 


MENIOPE, LA ESCANCIADORA DE LOCURA (mania chytís)

Int 16, Al CN; AC 7; Mv 12; HD 7; HP 52; Thac0 14; AT 1; Dmg: 1d6; AE: charm, spells; MR: 50%; Sz: M; Mrl: 12, PX 3.000

 Combate: A diferencia de otras ninfas, la ménade Meniope no esquiva el combate, sino que lo abraza con frenética alegría. Equipada con un Tirso (una mezcla entre garrote y bastón), Meniope puede atacar con bastante habilidad y causar 1d6 puntos de daño contundente. Sin embargo, su verdadero poder no se encuentra en sus habilidades marciales, si no en las hordas de fanáticos cultistas dionisiacos y sus habilidades mágicas son las que la convierten en un oponente peligroso e insidioso.

Meniope es capaz de influenciar en los mortales que la vean danzar con dos posibles efectos (a elección de la ninfa). El primer efecto lo utiliza en situaciones de combate: todos los que contemplen sus hipnóticos bailes deben realizar una tirada de salvación contra conjuros con una penalización de -2 o caer bajo su influencia, sufriendo efectos similares a una fuerte borrachera. Las victimas se tambalean al moverse, hablan arrastrando las palabras y de forma incoherente, y sus reflejos son torpes y lentos (-4 al ataque y penalización de -4 a la armadura). Estos síntomas perduran 2d8 asaltos, al final de los cuales la víctima debe realizar una tirada de constitución. El fallo en esta tirada implica que la víctima cae en un estupor del cual no se despertará hasta pasadas 1d6 horas, y lo hará con una resaca considerable y con penalizaciones de -2 al ataque y -2 a la armadura durante 1d6 horas.

El segundo efecto es aún más insidioso, pero no puede ser utilizado en combate: cualquier criatura que vea la danza de la ninfa (sea de sexo masculino o femenino) debe realizar una tirada de salvación con una penalización de -2 o quedar totalmente fascinado. El efecto es tan devastador que hasta los elfos y semi-elfos pueden verse afectados, y sufren una penalización de -15% a su resistencia a encantamientos. Las criaturas fascinadas seguirán a Meniope en sus bailes y juergas, obedeciendo todas sus directrices salvo que estas contravengan normas básicas de su alineamiento o supongan un obvio peligro de muerte. También la defenderán de cualquier ataque.

En caso de resultar atacada y ver que tiene las de perder, Meniope no dudará en retirarse; puede lanzar Puerta Dimensional una vez al día, lo que la permite huir con rapidez, normalmente mientras sus fieles dionisiacos la defienden.

Además de sus habilidades raciales, Meniope es una sacerdotisa especialista de Dyonisio de nivel 7, con acceso mayor a las esferas de Caos, Creación, Encantamiento, Planta y Total, y acceso menor a las esferas de Clima, Curación y Necromancia, pudiendo lanzar cuatro conjuros de 1º, dos de 2º, dos de 3º y uno de 4º nivel una vez al día; además puede Neutralizar Veneno una vez al día de forma innata.

Normalmente suele llevar aprendidos los siguientes conjuros: 1) anular fatiga, curar heridas leves, enredar, purificar comida & agua, 2) banquete de disensión, retener persona, 3) controlar emociones, crear comida & agua (crea comida y vino) 4) neutralizar veneno/veneno.

Descripción: Meniope tiene la apariencia de una hermosa criatura élfica, pero con las orejas ligeramente más grandes, profundos ojos, y una intimidante expresión de locura y maniaca exaltación en su hermoso rostro. Suele moverse entre los creyentes dionisiacos con un ligero y despreocupado baile, y normalmente se dedica a escanciar grandes cantidades de vino entre los fieles. Suele ir descalza, vestida únicamente con una raída túnica y una capa de piel de leopardo. Siempre porta su bastón Tirso y un ánfora llena de vino, que escancia con alegre abandono sin que parezca agotarse nunca.

Historia: Se rumorea que Meniope fue originariamente una ninfa de la cosecha, la cual descubrió hace tiempo los cultivos de la vid. Enamorada de la planta, no tardó en convertirse al culto de Dyonisio, trascendiendo su vinculación con los cultivos a la exaltación de la vid, el vino, y el frenesí. Desde hace años ronda por diversas regiones de la costa norte del Mar Interior, visitando diversas congregaciones de Dyonisio (o de sus distintos aspectos). Allá donde va, el culto al dios se multiplica, alcanzando grandes cotas devocionales, hasta que suele acabar en tumulto. Por ese motivo, la mera mención de Meniope es temida entre las autoridades de numerosas ciudades y regiones, y en diversas localidades se ofrece recompensa por llevarla hasta la justicia, ya que se le atribuyen numerosos tumultos y desordenes.

-El saqueo de Thosos. Thosos era una población de mediano tamaño afamada en el mundo helénico por la calidad de sus vinos. El culto a Dyonisio era endémico en su región, pero nunca había causado demasiados problemas, más allá de algún altercado y peleas; sin embargo esto cambió con la visita de Meniope. La ninfa recurrió toda la región, llevando a los cultitas de Dyonisios a un grado tal de exaltación y locura que se dedicaron a asaltar todas las bodegas de la zona. Finalmente, cuando los campos de la ciudad habían sido expoliados hasta de la última gota de vino, la turbamulta asaltó la ciudad en busca de sus almacenes y bodegas. En las peleas y tumultos se originó un fuego, y buena parte de la ciudad acabó siendo pasto de las llamas.

-El linchamiento del pretor Albinus. Las autoridades de Empirea nunca han gustado de tumultos y desordenes, con lo que su senado prohibió las multitudinarias reuniones de los cultos bacantes hace ya mucho tiempo. Sin embargo, los seguidores de Baco (como se conoce a Dyonisiso entre los Pireos) seguían reuniéndose en secreto fuera de las ciudades, en remotos bosques en el campo. En una de las provincias orientales de Empirea se mantenía una firme fe en el dios, y allí apareció un día Meniope. El culto se fue haciendo más ruidoso y descarado, tanto que el pretor local – un tal Sextus Albinus – se vio obligado a intervenir. Mandando a una centuria de la guardia urbana acompañados de un sacerdote local, lograron sorprender una celebración bacante y capturar a varios de ellos, entre ellos a Meniope. Fueron conducidos a presencia del Pretor, pero antes de que este juzgase a los infractores su residencia fue asaltada por una turbamulta de frenéticos bacantes (aparentemente las puertas fueron abiertas por algún guardia perteneciente al culto), los cuales liberaron a los prisioneros y apalearon al desafortunado Pretor.

Notas: Aunque no es malvada, Meniope es una fanática extremista de Dyonisio y de todos los excesos que el culto del dios puede acarrear. Fiel más allá de toda mesura, la enloquecida ninfa pretende extender los dones de su dios entre todos los mortales, a cualquier precio. Su máxima aspiración es llamar la atención de la divinidad y que esta la incluya en su grupo de sirvientes inmortales que le acompaña en su eterno peregrinar.