martes, 27 de agosto de 2013

ESCOLTANDO PRISIONEROS

Un día despejado, una pequeña caravana formada por un gran carro seguido de otro más pequeño, y un fuerte grupo de soldados escoltándolo. Al frente un imponente hombre enfundado en brillante armadura y fuertemente armado da la dirección. A su lado una mujer delgada y atractiva, viste una elegante túnica y guía un hermoso caballo. Dos guardias conversan al lado del carro más grande, va cubierto con una fuerte lona, y de su interior surgen ocasionalmente voces en un idioma sibilante que no comprenden.

- Maldita sea Rufus, siempre nos toca ir de escolta, justo cuando tenía a esa tabernera a punto de caramelo, llega el capitán, misión importante muchachos, dijo, y se terminó el poco tiempo libre que tenemos.-

- Vamos Rev, ya sabes que nos puede tocar en cualquier momento, hay más taberneras en el ancho mundo, y el capitán ha prometido una buena extra si llegamos con los prisioneros enteros. ¿quiénes serán? Hay que estar muy loco para intentar atacar Candlekeep y esperar salir con bien.-

- Pues el capitán dijo que de no ser por dos aventureras que estaban allí, habrían logrado escapar. Deben ser peligrosos a juzgar por todos los que les 'acompañamos'.-

Un bufido surge bajo la lona, es una voz atractiva, sensual:

- Soldadosss, quizás ¿os interesaría ganar una buena suma?-

Ambos guardias giran sus yelmos hacia la cercana lona, se miran, y después ríen.

- Calla escoria, jajajaja, ¿qué pretendes sobornarnos para escapar? Te equivocas de guardias mujer. Igual que no sufrirás ningún daño hasta que lleguemos a la ciudad, tampoco escaparás eso te lo garantizo.-

- Bueno eso ya lo veremosss, he oído que quedan muchas jornadas hasta vuestra ciudad, puede que lamentéis no haberme escuchado...-

- ¡Bah! Prisioneros, siempre igual con sus amenazas. Da gracias a que el capitán no lo permite u os sacaríamos de ahí para daros una lección, dijeron enteros pero nada de no magullados.-

La voz suave calla y murmura algo en su idioma. Comienza a atardecer cuando la caravana se adentra en un denso bosque, el capitán se gira hacia sus hombres:

- Muchachos estad alerta, no hemos encontrado refugio para la noche, así que tendremos que buscar algún claro cerca del camino. Quiero guardias dobles, no perdáis de vista a nuestros invitados, tienen una cuentas pendientes con la justicia, y deben pagarlas.-

La caravana para poco después, los soldados forman un campamento de manera experta, un gran fuego central, y las monturas y los carros fuertemente vigilados. Rufus y Rev hacen un descanso para cenar algo.

- Maldita sea, ¿Tymora qué te he hecho? prometo dejarte más en el cepo o jugarme la paga entera a una carta, pero ¿por qué la guardia central?, en mitad de la noche en este apestoso bosque, a levantarse con todo el frío...-

- Rev, deja de quejarte por un momento, piensa en las taberneras y en la paga.-

Pasan unas horas y la noche entra dejando el bosque sumido en una profunda oscuridad, salvo por el brillo de las antorchas y el fuego del campamento. Rufus y Rev están en su guardia junto con otros compañeros.

- No entiendo tanta precaución, los prisioneros están en una jaula de hierro bien forjada y segura, y este bosque no suele dar muchos problemas, salvo alguna manada de lobos hambrienta.-

- Si Rev, pero ya sabes que el capitán es precavido, no quiere manchas en su reputación, en fin es lo que toca.-

- ¿Rufus, has oído algo?-

- No Rev, ¿has escuchado algo raro?-

- Me pareció escuchar un crujido, como si se partiera una rama o algo así.-

Los caballos se agitan de pronto con relinchos nerviosos. Al mismo tiempo los dos guardias dejan de ver.

- ¿Rufus qué ocurre? No veo nada.-

Rev nota como algo grande pasa cerca suyo tirándolo al suelo, y no escucha a su compañero. Oye voces de alarma, todo el pequeño campamento parece enloquecido. Oye una fuerte explosión, pero sigue sin ver nada, se arrastra sigilosamente por el suelo, y de pronto ve, magia negra sin duda piensa. En un lateral hay tres árboles derribados y en llamas, varios hombres parecen atrapados en algo que no se ve, gritan y piden ayuda. No ve al capitán ni a la hechicera que los acompañaba. La lona que cubre el carro de los prisioneros está en llamas, y los barrotes doblados, formando un gran hueco. Algo de gran fuerza los deformó como si fueran mantequilla.

El guardia está aterrorizado, avanza con cautela hacia uno de sus compañeros que pide ayuda, cuando algo enorme parece descolgarse de los árboles, agarra al desdichado soldado y lo eleva con gran rapidez hacia las alturas, se oye un grito de terror secamente cortado con un gemido de dolor.

- Dioses ¿qué es eso? y ¿los prisioneros dónde están?-

De pronto oye entrechocar de acero en la distancia, distingue al capitán, lucha con una pequeña figura que se mueve con gran rapidez, sus ojos parecen llamear en la noche con una luz roja intensa, con un giro rápido la figura da un fuerte golpe al capitán en el estómago, este se dobla y acto seguido recibe otro golpe más certero en la nuca, la figura saca lentamente un palo afilado del muerto y mira alrededor, lo levanta y grita en triunfo:

- ¡Szaaass, lal, tlingel! ¡Looooolthhh!-

Tras lo cual se lanza contra otro guardia con una ferocidad descontrolada. De pronto Rev queda paralizado, al notar una fuerte cuchillada en la espalda. Una voz femenina, sensual que reconoce le susurra:

- Osss advertí guardias, debisteis escuchar, habríais vivido más y seríais más ricos.-

El pobre guardia se gira, para ver una imponente figura femenina, a penas se distingue de la noche, salvo sus ojos, llamean con una luz púrpura, y la daga que tiene en la mano, que gotea, la sangre del pobre guardia.

- ¿Qué, qué sois?, al menos dejadme morir con mi espada.- Rev intenta incorporarse.

La mujer pone un pie descalzo sobre su pecho y lo empuja contra el suelo con fuerza. La piel es totalmente negra.

- Quieto muchacho, yo no creo en el honor ni nada de eso, pero no te preocupes vivirás un poco más...-

La pequeña figura que acabó con el capitán se acerca, es una visión terrible, un drow macho, de fuerte musculatura, con el cráneo deformado por un fuerte golpe. Esta medio desnudo, en su cuerpo bañado en sangre se distinguen multitud de terribles cicatrices y varios tatuajes todos ellos tienen motivos arácnidos, en las manos sólo lleva un palo afilado en un extremo. Hablan de nuevo en ese extraño idioma que Rev no comprende.

- Zaira ¿Estás bien? Debemos alejarnos de aquí rápido. ¿Lo termino por tí?-

- No, tranquilo, no vivirá mucho con el corte que le he dado. ¿La hechicera?-

- La bestia de Lolth acabó con ella.-

- Bien, bien, tomemos lo que nos pueda servir, un par de esas bestias que parecen monturas, y vámonos. Debemos descansar y encontrar esa maldita tablilla y a la fugitiva o viviremos menos que estos desgraciados.-

- Si Zaira, ¿no informaremos a la Señora?-

- ¿Informarla de qué?, ¿de que hemos fracasado ante una humana y una hereje? No, volveremos con la tablilla o no volveremos, yo al menos.-

El drow parece desconcertado, parece costarle procesar la información, al final recuerda algo:

- Hereje, hereje, encontraré a esa perra mata-arañas y le daré lo que le corresponde.-

- Claro que si querido amigo, toda tuya, sólo necesitamos a la fugitiva con vida, ahora vámonos de aquí.-

Se gira hacia el desdichado Rev y habla de nuevo su extraño común:

- Bueno muchacho, te deseo una bonita noche, en mitad de este bosque, sangrando y con manadas de lobos como decíais, seguro que lo pasarás muy bien. Si sobrevives, que lo dudo, la próxima vez que un prisionero te quiera proponer algo debes escucharle al menos. Por si no quieres esperar mucho.-

La bella mujer lanza una daga certeramente que se clava cerca del herido. Rev mira como los forajidos toman caballos, saquean lo que queda del campamento y desaparecen en la noche. Agarra la daga con fuerza:

- Malditos sean, parecían elfos, pero nunca había visto unas criaturas así. Aaaaggghh, esa cuchillada duele, pero debo...debo informar.-


Se incorpora a duras penas, improvisa una antorcha, para descubrir la terrible visión. hay muertos por todas partes, una especie de capullos cuelgan de los árboles cercanos y gotean sangre. Varios caballos heridos relinchan con desesperación. Finalmente encuentra uno asustado pero entero, logra subirse y se pone en camino, Rev desaparece por un camino en plena noche, se ata al caballo, al poco tiempo, escucha aullidos en la distancia. 

viernes, 16 de agosto de 2013

UNA FUGITIVA

Un largo pasillo, cinco figuras avanzan con rapidez entre estatuas que sujetan globos de luz. Son pequeñas, bien armadas, miran con desconfianza a su alrededor, con un aire de paranoia en sus estilizados y penetrantes ojos.

- Quizás podríamos prevenirla con delicadeza, podríamos decírselo poco a poco, quizás que unos fugitivos han escapado y...-

Otra de las figuras, al tiempo que anda con rapidez y sus pisadas resuenan por el pasillo, interrumpe:

- Silencio estúpido, ¿Crees que se la puede engañar o retrasarle noticias? Nos mataría a todos, no, se le debe explicar todo el asunto ¿Comprendido? No omitáis nada.-

El grupo avanza, hasta alcanzar una gran puerta con bellas tallas eróticas, algunas de ellas algo violentas. Dos imponentes guardias enfundados en ligeras cotas de malla, cruzan alabardas y les dan el alto:

- La Dama ha dicho que no se la moleste, necesitaba un baño relajante.-

- Esto es urgente, dadnos paso o ateneros a su reacción.-

Los guardias dudan, uno abre las puertas con temor:

- Mi Señora os traen noticias urgentes...-

Una sensual y suave voz surge tras las puertas junto con una nube de vapor.

- Espero que así sea, o tu cabeza adornará mi bañera hoy, que pasen.-

Las 5 figuras entran con rapidez, para encontrarse con una gran sala, en el centro varias piscinas humean, y varias estatuas y columnas adornan toda la sala. Diez pequeñas figuras femeninas atienden a la Dama sumergida a medio cuerpo en la piscina. La bellísima drow levanta la cabeza y despide a los dos esclavos que la atienden en el agua, dos apuestos humanos. Acto seguido la sala se vacía.

- ¿Y bien Zaira? Espero que sea importante lo que traes, no estoy de buen humor, esos dos no me han satisfecho lo suficiente.-

La pequeña figura hace una reverencia, suda en abundancia por el vapor y el miedo.

- Mi Señora, ha habido un problema, una prisionera a escapado y...-

- ¿Me molestas por eso? pues dadle caza y dejadme en mi relax...- Hace un leve gesto con la mano, dando a entender un 'podéis retiraros'.

- Su gracia, Dratzin debe deciros algo.-

Otra de las pequeñas figuras, más bajita que la anterior y de voz más grave hace una reverencia, tiembla ligeramente y comienza a hablar:

- Mi Señora, la prisionera robó algunos objetos de la cámara Aracne Dorada...-

La bella dama se levanta mostrando su escultural cuerpo de obsidiana, todas las figuras bajan la vista, señala al último que habló, al instante cientos de pequeñas arañas surgen bajo su cota de malla, lo devoran en segundos entre terribles gritos.

- Bien, uno que no me volverá a fallar, que sirva de ejemplo queridos, el fracaso no está permitido en esta casa, ya lo sabéis. ¿Qué se ha llevado esa fugitiva?-

- Cosas sin importancia, algo de oro y...-

 -¿Y?-

- Mi señora estamos haciendo inventario...-

- ¿Qué? ¿Qué se ha llevado para que me importunéis?-

Temblando la pequeña drow responde:

- La...la...la tablilla que encontraron los esclavos enanos recientemente, pero...-

La bella drow eleva ligeramente la voz, sin llegar a gritar, pero se percibe un tono gélido:

- ¿Cómo? Estúpidos, estúpidos, esa tablilla es importante, demasiado importante para que comprendáis.- Sale con suavidad de la humeante piscina.

- Toalla.-

Una de las pequeñas figuras le acerca un elegante albornoz decorado con telas de araña cosidas en hilos de un metal plateado. Se acerca despacio a una mesa, donde toma unas uvas conservadas en hielo. Las cuatro figuras guardan silencio, todas ellas pensando que pronto estarán muertas. La imponente drow se gira, sus ojos brillan:

- Viviréis un poco más, traedme a la fugitiva viva y con sus facultades mentales lo más intactas posible, así como esa tablilla. Fallad en esto y seréis los siguientes.-

Al tiempo que dice esto con suma suavidad, hace un gesto hacia el esqueleto de su compañero.

Las cuatro figuras hacen una reverencia y salen rápidamente de los baños. La bella dama se queda pensativa unos minutos, después toca una campanilla plateada, surgen siervos por todas partes.

- Necesito un desahogo, traedme unos látigos y a esos dos guapos humanos, les explicaré como se debe amar a una Señora. Después quiero carne poco hecha y dos hombres de verdad, de los de nuestra raza.-


Los siervos se miran entre si, parecen sorprendidos de seguir todos con vida, hacen reverencias y salen disparados a cumplir lo ordenado. 

jueves, 8 de agosto de 2013

Johnny Hummer

Las cosas han mejorado sustancialmente en los barrios pobres de Silvery Moon.  Desde que ya no aparecen más ancianos de los que cuidar, la Capilla de los Desamparados puede encargarse mejor de la educación de los niños y del cuidado de otros enfermos.

El hermano Brinner, en calidad de encargado del presupuesto municipal, ha destinado más fondos al mantenimiento del barrio y uno de sus asistentes va camino del baluarte "El Escudo Protector" para organizar el bienestar de los refugiados y civiles que allí se aglutinan.  De hecho, una partida presupuestaria extraordinaria se ha aprobado desde el gobierno de la ciudad para reconstruir el barrio y mejorar la seguridad.  Quizás alguien ha hablado con la Exaltada Dama y se han empezado a mover las cosas.

Mientras, en la plaza de la Capilla, un nuevo colaborador hace sentir su presencia.  Johnny, un desconocido bardo, ha tomado como misión personal la educación de los pilluelos del barrio.  Siempre desde un punto de vista quizás algo menos "normativo" que la disciplina de Brinner, el hecho es que las clases que imparte están atestadas.  En ellas, Johnny insiste en que sabiendo leer y escribir tendrán más posibilidades de conseguir un trabajo decente.  De hecho, el propio bardo supervisa los contratos, verbales o escritos, que obtienen los más mayores para ganarse la vida en la zona comercial.  Gracias a este esfuerzo, los comerciantes que inicialmente se presentaban con la idea de obtener empleados a bajo coste terminan entendiendo que un salario justo implica una lealtad mayor y más empeño por parte del empleado.

Por la noche, cuando los chavales duermen y los enfermos ya no le necesitan, Johnny estudia algunos volúmenes y compone algunos versos, algo torpes quizás, recordando a los responsables de que él se encuentre allí, vivo y libre.  Al vencerle el sueño sentado en la desportillada mesa de la capilla, un rostro acude a su sueño, como cada noche:  el rostro de la semielfa cuyos cuidados tanto recordó en la época en la que estuvo preso como esclavo.  Reconfortado, sueña con encontrarse de nuevo con ella y decirle en persona todo lo que entre borrones de tinta escribe.  Tantas cosas que decir...

Johnny no sabe si se quedará mucho tiempo en Silvery Moon, pero lo que sí sabe es que en algún momento se irá.  En su mente un sólo destino se abre paso como una llama: Candelero. 

viernes, 2 de agosto de 2013

Las damas que planean en oscuros callejones ... ¡pueden tener aviesas intenciones!

Kerlon el escudero se deslizo sigilosamente por uno de los callejones aledaños al gran mercado; intentaba ser lo más discreto posible, pero lo cierto es que cubierto con una amplia capa parda impermeable idéntica a la de otros tantos viandantes, y encogido resguardándose del frío aguacero, hubiese sido muy difícil que resaltase y llamase la atención incluso del más paranoico de los guardias. Aún así, iba con extremo cuidado y ojo avizor. Él no temía precisamente a los guardias, si no a gente machismo más peligrosa. Venía andando desde los Campos del Triunfo – la arena y campos de justa de Waterdeep –, situados en el lejano Distrito del Mar, y no había dejado de atrás ni un solo minuto. Ahora, tan cerca de su objetivo, estaba doblemente nervioso. Kerlon era un hombretón rubicundo y fornido. No era nativo de Waterdeep, ni tan siquiera del Norte, si no que procedía de la lejanisima Impiltur, situada en el norte del Mar Interior. Allí había comenzado su carrera de escudero a las ordenes de un caballero de poca monta, Sire Balmur de Oldenbrook. Había aprendido bastante del viejo cascarrabias, hasta que en una batalla campal contra un grupo de bestias procedentes de las Montañas Earthspur, un gigante de las colinas había tenido suerte y había machacado los necios sesos del caballero. Eso había dejado a Kerlon sin señor y sin oficio, y tuvo que contratarse como mercenario para sobrevivir, custodiando caravanas de aquí para allá durante años, derivando lentamente hacia las tierras occidentales. Finalmente había dado con sus huesos en la fabulosa (y en Impiltur semi-mítica) ciudad de Waterdeep, donde gracias a los conocimientos de caballería y justas aprendidos en sus años mozos, había encontrado trabajo en los Campos del Triunfo. La Arena era especialmente famosa por las justas que se celebraban en ella, si bien sus espectáculos no solo se limitaban a justas de caballería, pudiendo acoger otros eventos. En general era un trabajo duro el organizar esos faustos, pero nada comparado con viajar de un lado a otro, durmiendo sobre la dura tierra bajo un carro, y esperando que en el próximo asalto de bandidos te metiesen un virote de ballesta por un ojo, o que el día menos pensado, un troll que saliese de los bosques te abriese en canal de un zarpazo. En ese aspecto, el veterano escudero no tenía queja alguna. El trabajo en la Arena era estable y moderadamente seguro. Eso si, muy bien pagado no estaba, la verdad. Es por eso que había acabado metiéndose en este lío. Lo que había prometido ser una fácil fuente de un buen puñado de monedas para complementar su sueldo había acabado siendo un asunto delicado y – en su opinión – peligroso. Sin embargo, había cumplido, y era hora de recoger las ganancias de su trabajo. Avanzando con extremo cuidado y evitando los profundos charcos que cubrían buena parte del callejón, el hombretón llegó al fondo de la calleja, y allí estaba esperándolo su misterioso contratante, bajo el alero del tejado de un desvencijado almacén, a cubierto de la pertinaz llovizna.

-Mi dama – saludo Kerlon con una reverencia. Pese a todos los años pasados aún recordaba los modales cortesanos, y sabía reconocer a una dama de alcurnia, por mucho que esta se ocultase bajo una pesada capa impermeable y utilitarias – y en opinión del antiguo escudero, poco femeninas – calzas y jubón de viaje. Más chocante era la larga espada que colgaba de la cadera de la mujer en cuestión. Fina y letal, y profusamente ornamentada. La espada de un noble; o tal vez de un espadachín de éxito. La misteriosa dama en cuestión sacudió la mano impaciente, como rechazando los cumplidos, y el movimiento removió la lujosa camisa de seda que llevaba, dejando al descubierto parte de su antebrazo, entre el guante de cuero negro y el codo. Su piel era extremadamente blanca, casi marfileña en color.

-Mi dama, se hizo como vos dijisteis. Sustituí la lanza del oponente de Lord Hook, ese caballero élfico de la familia Moonfist, por una lanza trucada por mi para no romperse. Y me procuré que el truco fuese lo suficientemente obvio como para que se descubriese.-

 -Si – susurro la dama con un extraño deje cantarín que, obviamente, no era oriundo de Waterdeep – , pero ese crápula de Hook no fue descalificado… -
- No mi señora. Lord Hook descabalgo a su oponente en la última pasada, de modo que el combate no se decidió por ruptura de lanzas. Si este hubiese sido el caso, es posible que hubiesen declarado nulo el lance, o incluso que lo hubiesen descalificado temporalmente en tanto se aclaraba si era responsable de trampa o no… pero al descabalgar a Sir Moonfist, pues… - Kerlon no podía ocultar su nerviosismo. Si su cliente no acababa satisfecha de sus quehaceres podía negarse a pagarle, y entonces habría corrido todos los riesgos para nada.

-Tranquilo, mi buen Kerlon. – le tranquilizó la misteriosa mujer, que debía haber percibido sus dudas – Sigo estando satisfecha de los resultados, aunque no hayan sido los deseados. Si bien Hook no ha sido descalificado, al menos si se han desatado rumores sobre si él es el responsable del cambiazo por la lanza trucada, y de si está empleando malas artes para vencer en las justas en las que participa. Eso me valdrá por ahora. La mujer metió la mano en su voluminosa capa y produjo un saquito de cuero, que prontamente entregó al ansioso Kerlon. Este lo abrió y percibió el brillo de varias monedas de plata, unas cuantas de oro y, ante todo, un voluminoso lingote de comercio, valorado en muchas monedas de oro.

-Mi señora…-
-Esto no es más que un pago justo por tus desvelos, mi buen escudero. Sigue haciendo tu trabajo y las recompensas serán generosas.-

El escudero miró dubitativo a la dama. No quería dejar escapar la ocasión de poder echar mano a tan generosos estipendios, pero tampoco quería dar falsas esperanzas a la dama, ya que sabía que los nobles reaccionaban mal a las expectativas frustradas.

-Mi dama. Puede que seguir saboteando la participación de Lord Hook sea más complicado de lo que pensáis. Ahora que ha saltado el escándalo de las lanzas, sin ninguna duda las revisarán antes de cada lance. Y además no tengo fácil acceso a su equipo, ya que sus escuderos y ayudantes provienen de la Casa de las Paladinas, y no de la Arena…-

-¡Oh! – la noble dama se removió disgustada, y las sombras de su capucha no pudieron ocultar un mohín de desagrado en su delicada boca.-
-Veré a ver que más se me puede ocurrir. Mi dama. No os prometo nada, pero siempre hay posibilidades.-  La dama pareció alegrarse de una forma casi pueril.

-Magnifico, mi buen escudero. Hacedlo y vuestras recompensas serán grandes – exclamo entusiasmada y alegre, pero luego su tono adquirió un tono apasionado y furioso – Ese maldito Hook tiene que pagármelas todas juntas por sus insultos y desaires. ¡Maldito sea! ¡Así le condenen los dioses! – y acabó la tirada con una retaila de palabras en un delicado idioma extranjero que, no obstante, sonaban hirientes y mal-intencionadas.

¿Qué edad tiene esta joven dama? Se preguntó Kelorn ¿Y que le habrá hecho ese Lord Hook para que le odie de esa manera? En cualquier caso la cosa estaba clara. La mujer aborrecía a Hook, y creía tener una cuenta pendiente con él de índole personal. Y según la experiencia de Kelorn pocas cosas había más peligrosas que una mujer despechada o embarcada en una venganza personal. Ahora era cuestión de satisfacer los deseos de venganza de la dama y evitar ser descubierto por ese peligroso sujeto de Hook. Ya se le ocurriría algo. Siempre había truquitos en esas justas, y los accidentes ocurrían… Especialmente si se empeñaba una dama.