Un día despejado, una pequeña caravana formada por un gran
carro seguido de otro más pequeño, y un fuerte grupo de soldados escoltándolo.
Al frente un imponente hombre enfundado en brillante armadura y fuertemente
armado da la dirección. A su lado una mujer delgada y atractiva, viste una
elegante túnica y guía un hermoso caballo. Dos guardias conversan al lado del
carro más grande, va cubierto con una fuerte lona, y de su interior surgen
ocasionalmente voces en un idioma sibilante que no comprenden.
- Maldita sea Rufus, siempre nos toca ir de escolta, justo
cuando tenía a esa tabernera a punto de caramelo, llega el capitán, misión
importante muchachos, dijo, y se terminó el poco tiempo libre que tenemos.-
- Vamos Rev, ya sabes que nos puede tocar en cualquier
momento, hay más taberneras en el ancho mundo, y el capitán ha prometido una
buena extra si llegamos con los prisioneros enteros. ¿quiénes serán? Hay que
estar muy loco para intentar atacar Candlekeep y esperar salir con bien.-
- Pues el capitán dijo que de no ser por dos aventureras que
estaban allí, habrían logrado escapar. Deben ser peligrosos a juzgar por todos
los que les 'acompañamos'.-
Un bufido surge bajo la lona, es una voz atractiva, sensual:
- Soldadosss, quizás ¿os interesaría ganar una buena suma?-
Ambos guardias giran sus yelmos hacia la cercana lona, se
miran, y después ríen.
- Calla escoria, jajajaja, ¿qué pretendes sobornarnos para
escapar? Te equivocas de guardias mujer. Igual que no sufrirás ningún daño hasta
que lleguemos a la ciudad, tampoco escaparás eso te lo garantizo.-
- Bueno eso ya lo veremosss, he oído que quedan muchas
jornadas hasta vuestra ciudad, puede que lamentéis no haberme escuchado...-
- ¡Bah! Prisioneros, siempre igual con sus amenazas. Da
gracias a que el capitán no lo permite u os sacaríamos de ahí para daros una
lección, dijeron enteros pero nada de no magullados.-
La voz suave calla y murmura algo en su idioma. Comienza a
atardecer cuando la caravana se adentra en un denso bosque, el capitán se gira
hacia sus hombres:
- Muchachos estad alerta, no hemos encontrado refugio para
la noche, así que tendremos que buscar algún claro cerca del camino. Quiero
guardias dobles, no perdáis de vista a nuestros invitados, tienen una cuentas
pendientes con la justicia, y deben pagarlas.-
La caravana para poco después, los soldados forman un
campamento de manera experta, un gran fuego central, y las monturas y los
carros fuertemente vigilados. Rufus y Rev hacen un descanso para cenar algo.
- Maldita sea, ¿Tymora qué te he hecho? prometo dejarte más
en el cepo o jugarme la paga entera a una carta, pero ¿por qué la guardia
central?, en mitad de la noche en este apestoso bosque, a levantarse con todo
el frío...-
- Rev, deja de quejarte por un momento, piensa en las
taberneras y en la paga.-
Pasan unas horas y la noche entra dejando el bosque sumido
en una profunda oscuridad, salvo por el brillo de las antorchas y el fuego del
campamento. Rufus y Rev están en su guardia junto con otros compañeros.
- No entiendo tanta precaución, los prisioneros están en una
jaula de hierro bien forjada y segura, y este bosque no suele dar muchos
problemas, salvo alguna manada de lobos hambrienta.-
- Si Rev, pero ya sabes que el capitán es precavido, no
quiere manchas en su reputación, en fin es lo que toca.-
- ¿Rufus, has oído algo?-
- No Rev, ¿has escuchado algo raro?-
- Me pareció escuchar un crujido, como si se partiera una
rama o algo así.-
Los caballos se agitan de pronto con relinchos nerviosos. Al
mismo tiempo los dos guardias dejan de ver.
- ¿Rufus qué ocurre? No veo nada.-
Rev nota como algo grande pasa cerca suyo tirándolo al
suelo, y no escucha a su compañero. Oye voces de alarma, todo el pequeño
campamento parece enloquecido. Oye una fuerte explosión, pero sigue sin ver
nada, se arrastra sigilosamente por el suelo, y de pronto ve, magia negra sin
duda piensa. En un lateral hay tres árboles derribados y en llamas, varios
hombres parecen atrapados en algo que no se ve, gritan y piden ayuda. No ve al
capitán ni a la hechicera que los acompañaba. La lona que cubre el carro de los
prisioneros está en llamas, y los barrotes doblados, formando un gran hueco.
Algo de gran fuerza los deformó como si fueran mantequilla.
El guardia está aterrorizado, avanza con cautela hacia uno
de sus compañeros que pide ayuda, cuando algo enorme parece descolgarse de los
árboles, agarra al desdichado soldado y lo eleva con gran rapidez hacia las
alturas, se oye un grito de terror secamente cortado con un gemido de dolor.
- Dioses ¿qué es eso? y ¿los prisioneros dónde están?-
De pronto oye entrechocar de acero en la distancia,
distingue al capitán, lucha con una pequeña figura que se mueve con gran
rapidez, sus ojos parecen llamear en la noche con una luz roja intensa, con un
giro rápido la figura da un fuerte golpe al capitán en el estómago, este se
dobla y acto seguido recibe otro golpe más certero en la nuca, la figura saca
lentamente un palo afilado del muerto y mira alrededor, lo levanta y grita en
triunfo:
- ¡Szaaass, lal, tlingel! ¡Looooolthhh!-
Tras lo cual se lanza contra otro guardia con una ferocidad
descontrolada. De pronto Rev queda paralizado, al notar una fuerte cuchillada
en la espalda. Una voz femenina, sensual que reconoce le susurra:
- Osss advertí guardias, debisteis escuchar, habríais vivido
más y seríais más ricos.-
El pobre guardia se gira, para ver una imponente figura
femenina, a penas se distingue de la noche, salvo sus ojos, llamean con una luz
púrpura, y la daga que tiene en la mano, que gotea, la sangre del pobre
guardia.
- ¿Qué, qué sois?, al menos dejadme morir con mi espada.-
Rev intenta incorporarse.
La mujer pone un pie descalzo sobre su pecho y lo empuja
contra el suelo con fuerza. La piel es totalmente negra.
- Quieto muchacho, yo no creo en el honor ni nada de eso,
pero no te preocupes vivirás un poco más...-
La pequeña figura que acabó con el capitán se acerca, es una
visión terrible, un drow macho, de fuerte musculatura, con el cráneo deformado
por un fuerte golpe. Esta medio desnudo, en su cuerpo bañado en sangre se
distinguen multitud de terribles cicatrices y varios tatuajes todos ellos
tienen motivos arácnidos, en las manos sólo lleva un palo afilado en un
extremo. Hablan de nuevo en ese extraño idioma que Rev no comprende.
- Zaira ¿Estás bien? Debemos alejarnos de aquí rápido. ¿Lo
termino por tí?-
- No, tranquilo, no vivirá mucho con el corte que le he dado.
¿La hechicera?-
- La bestia de Lolth acabó con ella.-
- Bien, bien, tomemos lo que nos pueda servir, un par de
esas bestias que parecen monturas, y vámonos. Debemos descansar y encontrar esa
maldita tablilla y a la fugitiva o viviremos menos que estos desgraciados.-
- Si Zaira, ¿no informaremos a la Señora?-
- ¿Informarla de qué?, ¿de que hemos fracasado ante una
humana y una hereje? No, volveremos con la tablilla o no volveremos, yo al
menos.-
El drow parece desconcertado, parece costarle procesar la
información, al final recuerda algo:
- Hereje, hereje, encontraré a esa perra mata-arañas y le
daré lo que le corresponde.-
- Claro que si querido amigo, toda tuya, sólo necesitamos a
la fugitiva con vida, ahora vámonos de aquí.-
Se gira hacia el desdichado Rev y habla de nuevo su extraño
común:
- Bueno muchacho, te deseo una bonita noche, en mitad de
este bosque, sangrando y con manadas de lobos como decíais, seguro que lo
pasarás muy bien. Si sobrevives, que lo dudo, la próxima vez que un prisionero
te quiera proponer algo debes escucharle al menos. Por si no quieres esperar
mucho.-
La bella mujer lanza una daga certeramente que se clava
cerca del herido. Rev mira como los forajidos toman caballos, saquean lo que
queda del campamento y desaparecen en la noche. Agarra la daga con fuerza:
- Malditos sean, parecían elfos, pero nunca había visto unas
criaturas así. Aaaaggghh, esa cuchillada duele, pero debo...debo informar.-
Se incorpora a duras penas, improvisa una antorcha, para
descubrir la terrible visión. hay muertos por todas partes, una especie de
capullos cuelgan de los árboles cercanos y gotean sangre. Varios caballos heridos
relinchan con desesperación. Finalmente encuentra uno asustado pero entero,
logra subirse y se pone en camino, Rev desaparece por un camino en plena noche,
se ata al caballo, al poco tiempo, escucha aullidos en la distancia.